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Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua
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ASAGUA, como asociación comprometida con un mundo sostenible y convencida de que proteger y conservar el agua es un objetivo prioritario, cuenta con una presencia continua en los medios de comunicación. Así, son varias las apariciones de la asociación en el mapa mediático desde su nacimiento.

 

El Gobierno negocia la entrada de capital privado en el Plan de Calidad de las Aguas

Fuente: CINCO DÍAS - 13/03/2010

 

El diario Cinco Días publica un artículo en el mes de octubre sobre el II Plan Nacional de Calidad de las Aguas, nacido para la conservación, protección y mejora de la calidad del agua y su utilización racional. Con la actual situación económica, este proyecto se ha visto retrasado y muchas empresas del sector están sufriendo retrasos en la licitación de obras. Esta situación ha llevado a que dichas compañías, a través de las asociaciones representativas del sector -entre las que se encuentra ASAGUA- comuniquen al Gobierno su disponibilidad a financiar parte de las obras a cambio de concesiones, iniciativa que ya se lleva a cabo en otros sectores.



Empresas de ASAGUA en JIA 2009

Fuente: CONSTRUINTER - 15/10/2009

 

Los próximos días 27 y 28 de octubre las empresas Deisa, Elecnor, Joca Ingeniería y Construcciones, Passavant España, Tedagua y Veolia, todas ellas miembros de ASAGUA, participarán en las I Jornadas Ingeniería del Agua (JIA 2009), organizadas por CEDEX, Centros de Estudios y Experimentación de Obras Públicas y el MARM en colaboración con la Fundación para el Fomento de la Ingeniería del agua y Capítulo Español de la Asociación Internacional de Ingeniería e Investigación Hidráulicas.

 



Los alcaldes explotan el agua para sobrevivir

Fuente: PÚBLICO - 07/09/2009

 

El diario de información general Público publica una información sobre la gestión privada del ciclo del agua en los ayuntamientos para afrontar la actual crisis económica del país. Este artículo recoge las declaraciones de Adrián Baltanás, director general de ASAGUA, que destaca las ventajas de una gestión empresarial y profesionalizada del ciclo urbano del agua bajo control público, porque garantiza la calidad del servicio y permite a las Administraciones adelantar las inversiones necesarias; asimismo, rechaza el desvío de los cánones que perciben los ayuntamientos de los concesionarios hacia cualquier otra finalidad ajena al ciclo del agua.

 



Siete grupos se alían en ASAGUA para explotar la gestión de agua

Fuente: CINCO DÍAS - 27/07/2009

 

En el mes de julio el diario económico Cinco Días publica una noticia en la que Adrián Baltanás señala la diversidad de perfiles de las empresas que componen ASAGUA, además de mostrar la intención de las empresas miembros de la asociación para colaborar con la Administración con fórmulas de pago diferido, proyectos de participación público-privada o la creación de sociedades mistas, incidiendo con su reivindicación de la necesidad de dar un mayor ritmo a la tramitación administrativa de los proyectos.

 



Los Planes Nacionales de Calidad de las Aguas y de Reutilización

Fuente: INFOENVIRO - enero-febrero 2010

 

La revista Infoenviro, en el número de enero-febrero, recoge un artículo del director general de ASAGUA, sobre el PNCA y el PNCR, dos instrumentos muy importantes para conseguir una gestión sostenible de los recursos hídricos en España. Reproducimos a continuación el citado artículo de Adrián Baltanás:

 

INTRODUCCIÓN

 

El Plan Nacional de Calidad de las Aguas (PNCA) y el Plan Nacional de Reutilización de las Aguas (PNRA) son dos instrumentos muy importantes -promovidos por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino en colaboración con las Comunidades Autónomas- para conseguir una gestión sostenible de los recursos hídricos en España, porque contribuyen complementariamente al cumplimiento de los objetivos ambientales establecidos por la Directiva Marco del Agua y al incremento de las disponibilidades hídricas en las zonas de mayor escasez.

 

Aunque tienen un horizonte común en 2015, sus calendarios de desarrollo son diferentes, pues el PNCA está ya en ejecución, mientras que el PNRA se encuentra en fase final de elaboración; las inversiones que conllevan son también de cuantías muy diferentes. Pero resulta oportuno contemplarlas de manera conjunta por la señalada complementariedad ambiental de sus fines, por su estrecha vinculación funcional y por la importancia que tienen para la actividad de un sector tan estratégico como es el de las tecnologías del agua.

 

Aunque de estos planes -y especialmente del PNCA- ya se ha hablado y escrito mucho, asuntos como los objetivos que persiguen, la necesidad de una colaboración muy estrecha entre Administraciones, las dificultades de financiación, los problemas de gestión o las oportunidades de impulso a nuevas tecnologías son de indudable actualidad para todos los interesados por la sostenibilidad de los recursos hídricos.

 

LA DIRECTIVA MARCO Y LOS OBJETIVOS DE AMBOS PLANES

 

La Directiva Marco del Agua 2000/60/CE -cuya transposición a nuestro ordenamiento en diciembre de 2003 requiere un amplio desarrollo todavía no llevado a cabo- es la referencia imprescindible para una gestión sostenible del agua en todos los países comunitarios.

 

En el caso de España, se ha señalado reiteradamente que la dificultad reside en hacer compatible los ambiciosos requerimientos de protección de los recursos hídricos establecidos en la Directiva -alcanzar un buen estado de todas las masas de agua, y por tanto terminar con la sobreexplotación de ríos y acuíferos en todas las cuencas- con la obvia necesidad de garantizar eficientemente nuestras necesidades de agua para el abastecimiento y las actividades productivas, singularmente la agricultura.

 

Este esfuerzo de armonización se ha reflejado claramente en la evolución de la planificación hidrológica española, impulsada por el impacto de las sequías y la contaminación. En algunas décadas, la preocupación predominante ha pasado, primero, del aprovechamiento exhaustivo de los recursos hídricos -como generador de actividad económica- a la búsqueda de recursos con la calidad adecuada para cada uso y la obligada limitación de las emisiones contaminantes. Posteriormente, se ha pasado al objetivo mucho más exigente de compatibilizar protección de ecosistemas hídricos -fin último de la Directiva- y garantía de suministro de unas demandas a las que se les exige racionalidad y viabilidad económica.

 

Pues bien, el PNCA y el PNRA son medios importantes ambos al servicio de estos fines. El primero supone que, finalmente, todas las aguas residuales urbanas tendrán el tratamiento adecuado para cumplir los objetivos de protección de la Directiva; con ello, no sólo se da un paso definitivo en la lucha contra la contaminación de las aguas -y no olvidemos que, por ejemplo, en las encuestas periódicas del CIS la contaminación de los ríos ocupa los primeros puestos entre los problemas ambientales prioritarios de los ciudadanos-, sino que mejoramos la calidad de nuestras disponibilidades hídricas para atender la demanda.

 

En cuanto al PNRA, permite satisfacer determinadas demandas con aguas regeneradas que ahora no se aprovechan, y con ello liberar recursos para atender otras demandas que exigen mayor calidad o para mejorar las condiciones de los ecosistemas hídricos; por lo mismo, con aguas regeneradas se puede hacer frente a incrementos de la demanda sin necesidad de acudir a un mayor aprovechamiento del recurso hidrológico. El balance global también contribuye por tanto a los objetivos ambientales de la Directiva Marco.

 

CONTENIDOS Y ALCANCE DEL PNCA

 

Los objetivos generales del PNCA 2007/2015 se concretan en varios tipos de actuaciones. Por un lado aquellas que estaban todavía pendientes de ejecución dentro del primer Plan Nacional de Saneamiento y Depuración 1995/2005. Este último consiguió cambiar radicalmente el estado de contaminación que afectaba a los ríos españoles en aquel momento, adaptando la calidad de los vertidos urbanos a las normas de emisión de la Directiva 91/271. El Plan se desarrolló conjuntamente por el Ministerio de Medio Ambiente y las Comunidades Autónomas, con arreglo a una distribución de inversiones, prevista inicialmente, del 25% y 75% respectivamente. Así se logró, al inicio del PNCA, que el cumplimiento de la Directiva 91/271 hubiera alcanzado hasta más del 80% de la población afectada por la misma en las aglomeraciones urbanas mayores de 2.000 habitantes equivalentes. Por todo ello, el PNCA asumió en primer lugar completar las actuaciones pendientes del Plan anterior; ello supone una inversión total, según las cifras manejadas en principio por el Ministerio, de unos 5.340 millones de euros, de los que aproximadamente el 57% corresponde a éste según sus estimaciones y el otro 43% a las Comunidades Autónomas.

 

Un segundo tipo de actuaciones es el derivado de nuevas declaraciones de zonas sensibles que han tenido lugar posteriormente a la elaboración y desarrollo del primer Plan, tanto en España como en Portugal -en 2006 y 2004, respectivamente-, lo que exige reforzar el tratamiento de los vertidos de muchas aglomeraciones urbanas mediante la instalación de procesos terciarios. La inversión estimada es de unos 2.230 millones, de los que el Ministerio propone aportar el 25% y que las Comunidades Autónomas asuman el otro 75%.
Hay también, en tercer lugar, otras actuaciones dirigidas a garantizar el cumplimiento de determinados objetivos ambientales de la Directiva Marco, que afectan a las aglomeraciones urbanas menores de 2.000 habitantes vinculadas a espacios protegidos de la Red Natura 2000 -zonas LIC y ZEPA-, a Parques Nacionales y, en general, a tramos fluviales de cabecera que requieran medidas especiales de protección. El Ministerio estima inicialmente unas necesidades de inversión de unos 2.290 millones y propone aportarlos al 50% con las Comunidades Autónomas, aplicándolos de manera integrada con los programas de desarrollo rural sostenible derivados de la legislación en esta materia.

 

Finalmente, hay dos tipos de actuaciones complementarias pero de gran importancia para cumplir los objetivos de la Directiva Marco y de considerable cuantía económica, que el Ministerio propone que sean asumidas por las Comunidades Autónomas por situarse plenamente dentro de su ámbito competencial. El primer grupo, con una inversión estimada de unos 6.210 millones, incluye el programa de tanques de tormenta -para dar respuesta a la importancia de la contaminación provocada por los episodios lluviosos extremos-, así como otras acciones para adecuar y reformar plantas depuradoras previendo necesidades de ampliación y de futuros desarrollos urbanísticos. El otro grupo no incluye actuaciones de depuración propiamente dicha, sino para reforzar, ampliar y completar los sistemas de colectores y bombeos que aseguren la llegada de todas las aguas residuales urbanas a las plantas respectivas, y supone una inversión estimada en unos 2.930 millones.

 

En definitiva, el PNCA comprende una inversión total, evaluada en su momento por el Ministerio, de unos 19.000 millones de euros, de los que éste propone aportar unos 4.750, y que las Comunidades Autónomas aporten los otros 14.250; de estos últimos, el Ministerio, además, se ofrece a financiar 1.430 a través de las sociedades estatales de obras hidráulicas, recuperándolos por vía de tarifa en 45 años.

 

DESARROLLO Y SITUACIÓN DEL PNCA

 

Por la propia naturaleza de las actuaciones expuestas, que son competencia de ambas Administraciones, el desarrollo del PNCA requiere una muy estrecha colaboración entre el Ministerio y las Comunidades Autónomas, sin que ello, a su vez, no implique también la participación de los Entes Locales, en la mayor parte de los casos usuarios finales de las infraestructuras objeto del PNCA.

 

Esa colaboración se concreta en el establecimiento de un acuerdo bilateral entre el Ministerio y cada Comunidad Autónoma, en el que se recogen las actuaciones a realizar y, según los tipos de acuerdo, la financiación y los plazos de ejecución. Los primeros acuerdos -con Aragón y Asturias- adoptaron la forma de convenio, que supone un mayor compromiso presupuestario por ambas partes, pero esta modalidad tiene una tramitación administrativa más compleja, por lo que en todos los acuerdos posteriores -hasta la fecha, Baleares, Cantabria, Extremadura, Galicia, Ayuntamiento de Madrid, y Ceuta y Melilla- se ha adoptado la forma de protocolo.

 

En conjunto, todos los acuerdos indicados suponen más de la tercera parte del PNCA -tomando como base las inversiones previstas inicialmente por el Ministerio en cada Comunidad-, previéndose que el resto de los acuerdos se formalicen en los próximos meses. Por otro lado, conocer cuál es el grado de ejecución hoy del PNCA es muy difícil, porque lógicamente ni los acuerdos ya establecidos suponen que todas sus actuaciones se han puesto en marcha ni -en los casos en que no hay acuerdo todavía- quiere decirse que no se haya iniciado el desarrollo de algunas actuaciones por parte de las Administraciones competentes. A este respecto, del seguimiento de las licitaciones de todas ellas cabe estimar como cifra orientativa que la inversión total licitada hasta la fecha puede ser del orden del 20% del PNCA, pero es una valoración que ha de contemplarse con todas las reservas propias del caso.

 

Hay otros elementos importantes para el desarrollo del PNCA. En primer lugar, que las Comunidades Autónomas dispongan de su propia planificación detallada y cuenten a su vez -en virtud de su legislación en la materia- con el acuerdo necesario de los Entes Locales, de modo que la actuación de las tres Administraciones sea coherente y coordinada. Ello implica el acuerdo específico en cuanto a quién es el titular de cada infraestructura y se responsabiliza de su explotación y mantenimiento; ésta es una cuestión fundamental que ha causado tradicionalmente muchos problemas de mala explotación, de manera que el esfuerzo inversor no se ha traducido siempre en el resultado debido en orden a la mejora de la calidad de las aguas.

 

Así pues, para garantizar el éxito efectivo de la lucha contra la contaminación debe estar asegurada la financiación de la explotación de todas las infraestructuras por cualquiera de los medios posibles, desde la aplicación de un canon autonómico de saneamiento y su gestión por una empresa pública hasta el compromiso de los Entes Locales de repercutir los costes en el recibo del agua, pasando por todas las soluciones intermedias.


SITUACIÓN DE LA REUTILIZACIÓN Y OBJETIVOS DEL PNRA

 

Según el inventario realizado a tal efecto por el CEDEX, se estima que actualmente en España se reutilizan de forma directa -es decir, aplicando a los usos correspondientes las aguas regeneradas en una planta de tratamiento- del orden de unos 370 hectómetros cúbicos anuales, que vienen a suponer más del 10% de las aguas residuales urbanas que llegan a las plantas depuradoras. Existe por tanto un margen de acción muy amplio para incrementar significativamente el grado de reutilización y contribuir con ello a una gestión más sostenible y eficiente de nuestros recursos hídricos.

 

Las Comunidades Autónomas con mayor reutilización -en valores absolutos o relativos al volumen de aguas residuales, según los casos- son Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía, País Vasco y Madrid en la Península, además de Canarias y Baleares; están entre ellas, lógicamente, las Comunidades con más problemas de escasez de agua, pero también lo están algunas que, sin tener dificultades importantes en este aspecto, han llegado ya a la conclusión de que la reutilización es un instrumento considerable al servicio de una mejor gestión del agua.

 

En los últimos tiempos la reutilización se ha visto impulsada por el Real Decreto 1.620/2007, que aprobó finalmente el reglamento correspondiente, una de las pocas normas de su género que hay en el mundo; su elaboración fue larga y compleja, pues hubo que armonizar el deseo de las Administraciones sectoriales de promover y potenciar la reutilización en la agricultura, los usos urbanos y recreativos, la industria o los campos de golf, con las obligadas garantías sanitarias en el empleo de aguas regeneradas. El reglamento define una serie de usos y categorías, estableciendo los requisitos de calidad en cada caso y los procedimientos de control respectivos, e igualmente regula las relaciones entre los gestores de la reutilización y los usuarios, los procedimientos concesionales y las responsabilidades de cada parte.

 

Con esta novedosa normativa -cuya aplicación habrá lógicamente de contrastarse con la experiencia- se ha puesto en marcha la elaboración del PNRA por el Ministerio de Medio Ambiento, en colaboración también con las Comunidades Autónomas, de modo que se integren los planes y proyectos de estas últimas. El objetivo, en una primera fase, es alcanzar una reutilización anual de unos 1.000 hectómetros cúbicos, con una inversión estimada del orden de 2.000 millones de euros.

 

Esa integración debe destacarse tanto más cuanto que los que pudieran llamarse modelos de reutilización son muy diferentes de una Comunidad Autónoma a otra, por ser distintas las prioridades de uso y las formas de gestión. Así por ejemplo, en Murcia y la Comunidad Valenciana la reutilización prioritaria es sin duda la agrícola y la gestión se reparte entre las empresas autonómicas responsables de la depuración -que se encargan de la regeneración de las aguas- y los propios usuarios, que asumen la gestión de la red de transporte. Un ejemplo bien distinto es el de Madrid, en donde los usos prioritarios son los urbanos, los campos de golf y la industria, y la gestión se realiza a través del Canal de Isabel II -que establece contratos de suministro con todos los usuarios- y del Ayuntamiento de Madrid para el caso especial de la capital. Y un tercer ejemplo distinto es el de Cataluña, en donde los fines prioritarios son la industria, los caudales ambientales y la recarga de acuíferos, siendo la Agencia Catalana del Agua el órgano regulador y financiador parcialmente de los proyectos de reutilización, pero estando encomendada la gestión de éstos a los Entes Locales responsables de la depuración.

 

Aunque en muchas de las Comunidades Autónomas hay infraestructuras de reutilización en servicio desde hace tiempo, es en los últimos años cuando se está dando un nuevo impulso a la misma, con el sentimiento generalizado de que -además de contar con las tecnologías necesarias- la viabilidad de estos proyectos reside fundamentalmente en cómo se enfocan la gestión y la financiación, y que en este sentido los modelos actualmente planteados tienen que ser contrastados con una experiencia más amplia, como, por lo demás, ocurre con el propio reglamento estatal.

 

CONSIDERACIONES FINALES SOBRE EL SECTOR

 

Además de su importancia para una gestión sostenible de los recursos hídricos, el PNCA y el PNRA constituyen una magnífica oportunidad para el sector por la gran actividad que generan en las empresas de tratamientos de aguas, razón por las que éstas tienen un especial interés en el más rápido desarrollo posible de ambos Planes. A este respecto, teniendo en cuenta las dificultades presupuestarias de todas las Administraciones, es el momento de aprovechar todas las posibilidades de colaboración del sector privado en la financiación de los Planes -concesiones administrativas, sociedades mixtas, pago aplazado-, como forma de no retrasar unas inversiones que son esenciales para el cumplimiento de la Directiva Marco y, al mismo tiempo, impulsar la actividad económica.

 

El PNCA y el PNRA son también una excelente oportunidad para promover el avance tecnológico en un sector cuya competitividad -en el mercado nacional y en el exterior- depende en gran medida del empleo de nuevas tecnologías, orientadas en este caso concreto al planteamiento de la depuración como un proceso en el que, además de conseguir unos objetivos de lucha contra la contaminación, se puede hacer un aprovechamiento integral de muchos recursos presentes en el mismo -agua, nutrientes, lodos, energía-. Para ello es necesario no sólo mantener el esfuerzo inversor público y privado en I+D+i -terreno en el que se está progresando sin duda-, sino también que la innovación tecnológica sea un criterio importante de valoración en las licitaciones de las Administraciones, algo que, por el contrario, es más bien una excepción en la actualidad.