Fuente: Heraldo de Soria - 30/09/2011
Evitar que la inversión de 37 millones de euros, ya comprometida por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino se pierda, que el proyecto no acumule más retrasos, que las obras puedan licitarse, tal como se prevé, a lo largo del próximo mes de octubre y, sobre todo, que la nueva depuradora no suponga para los vecinos de la capital un incremento en los recibos del agua son las cuestiones que llevan al alcalde de Soria, Carlos Martínez Mínguez, a valorar la idea de que la nueva depuradora se instale en el mismo sitio que la actual como la opción por la que se decanta «de forma definitiva».
Y es que, añadió Martínez Mínguez, la penúltima ubicación planteada, aguas abajo de la localidad de Los Rábanos, presenta una serie de inconvenientes. El primero, que el bombeo de las aguas residuales, que tendría que salvar distintas cotas de altura, podría acarrear «muchísimos problemas técnicos» cuya resolución acabaría repercutiendo en el bolsillo de los ciudadanos de la capital. Según el informe que el pasado junio remitió al Ayuntamiento de Soria el comisario de Aguas, el recibo del servicio de aguas y depuración podría incrementarse en un 30 o 35% para los sorianos.
El segundo problema que hace que la idea de construir la nueva depuradora en el emplazamiento que ocupa la actual planta «gane muchísima fuerza» es que si se mantiene la ubicación aguas abajo de Los Rábanos sería necesario pasar «la criba de una declaración de impacto ambiental», un trámite que, según el primer edil, podría demorar el proyecto alrededor de un año y que pondría en peligro la inversión del Ministerio de Medio Ambiente, que sufraga al 100% esta nueva infraestructura para la ciudad.
Eligiendo esta última opción, añadió Martínez Mínguez, «agilizaríamos la licitación de la ejecución de la inversión de 37 millones de euros y, además, aprovecharíamos que, al no tener que desarrollar esas grandes canalizaciones que supondrían en torno a siete millones, el menor coste de lo que es la depuradora en sí nos va a permitir desviar un volumen importante de esa partida para la sustitución de las canalizaciones de la capital».
En total, si la nueva depuradora se construye en el mismo sitio en el que se encuentra la planta actual, el coste de lo que sería la nueva infraestructura se elevaría a entre «25 o 26 millones de euros», apuntó el alcalde. Los «10 o 11 millones restantes» hasta completar la inversión total aprobada de 37 millones de euros podría dedicarse, por tanto, a acometer la reposición de redes hidráulicas de la capital y «dar un empujón importantísimo» al plan director de reposición de canalizaciones de la capital.
La nueva depuradora será de nueva construcción, aunque en el expediente que promueve la Sociedad Estatal Aguas de la Cuencas del Norte (Acuanorte) se habla de «ampliación y remodelación de la EDAR de Soria». En una primera fase y puesto que la ciudad tiene que seguir depurando sus aguas mientras duren las obras, ambas instalaciones, la vieja y la moderna, «se compatibilizarían». No obstante, finalmente, muy pocos elementos de la actual planta de tratamiento de aguas residuales podrán aprovecharse y reutilizarse para la nueva depuradora. El alcalde de Soria destacó que uno de los aspectos que aseguran los informes técnicos es que la nueva infraestructura contará con la tecnología «avanzadísima» que evitará la proliferación y emanación de malos olores.
De hecho, añadió Martínez Mínguez, dos son los ejemplos que se están estudiando: las depuradoras de Biarritz (Francia) y Lisboa (Portugal) que tienen sus respectivas plantas depuradoras «incrustadas en su casco urbano» y que no padecen malos olores.
