Fuente: EL PERIODICO - 07/10/2011
La desalinizadora de El Prat de Llobregat entra en acción. Ha llegado la hora de demostrar lo que vale. La joya de la corona de la gestión del agua en Catalunya, la desalinizadora de El Prat de Llobregat, engrasa estos días turbinas, bombas y presurizadores. Las escasas y localizadas lluvias de ayer no han impedido que las reservas de agua de los embalses del sistema Ter-Llobregat estén a punto de descender por debajo del 80% (lo harán previsiblemente antes del lunes) y eso significa que la planta, que lleva un año y medio funcionando a solo el 10% de sus posibilidades, duplicará la producción. Han bastado dos meses de escasez de lluvias para que la instalación, inaugurada en julio del 2009 con toda la pompa que la entonces ya disipada sequía permitió, empiece a demostrar su rentabilidad. Con la duplicación del caudal, cada día entrarán en la red de agua potable de Barcelona 100.000 litros de agua marina desalinizada.
"Es una infraestructura de garantía, construida, precisamente, para que no vuelvan a producirse situaciones como la de la sequía del 2008", insisten fuentes de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA). Y eso que, cuando estuvo en la oposición, CiU criticó duramente los elevados costes de producción de la planta, que aplica al agua tratada un sistema de ósmosis inversa de carísima factura eléctrica. Cada metro cúbico que genera la desalinizadora supone un gasto de 0,60 euros. No obstante, los pantanos de todas las cuencas internas catalanas siguen exhibiendo registros positivos, muy positivos. Del 78,7%, según datos facilitados ayer por la ACA. El organismo estima que con los recursos actuales "hay agua suficiente para un periodo de entre 12 y 14 meses".
Por el contario, los embalses de la zona del Ebro caen a niveles de sequía inminente. Hacía al menos cinco años que los embalses del Ebro --y los de sus afluentes pirenaicos-- no empezaban el otoño en unas condiciones tan apuradas. Hace casi cuatro meses que apenas llueve en la cuenca y los efectos de la sequía empiezan a ser ya preocupantes en algunas zonas. Embalses como los de Yesa (en Zaragoza) y de Mediano (en Huesca) están esta semana entre el 16 y el 17% de su capacidad. En Lleida, el pantano de Canelles se encuentra al 37%. El global de todo el sistema es del 42%. Son registros nada halagüeños, indicadores de restricciones inminentes si el tiempo no cambia.
