Fuente: La Vanguardia 14/10/2011
La calidad del agua de los ríos catalanes, de donde se obtienen mayoritariamente los recursos para el suministro, corre serio peligro de empeorar. La escasez de recursos económicos del Govern va a comportar el año próximo fortísimos recortes en los planes de saneamiento, descontaminación e inspección de los ríos. La Agència Catalana de l´Aigua (ACA), responsable de sanear los ríos y de crear las grandes infraestructuras de suministro, acabará el año 2011 con una deuda de 1.451,8 millones de euros, de los que 229,8 millones corresponden a proveedores, a los que no se puede pagar el saneamiento por depurar esos caudales sucios (ayuntamientos, consejos comarcales). La situación es tan dramática que, además, para proveerse de agua potable, sólo se echará mano en caso de sequía grave a las desalinizadoras (Blanes y El Prat de Llobregat), para así ahorrar electricidad. En la Agència no habrá dinero ni para el mantenimiento de plantas y jardinería.
La situación económica de la Agencia de l'aIgua, el organismo que descontamina los ríos, es límite. El nivel de deuda alcanzado puede hacerse insostenible el año próximo, lo cual "probablemente comportaría la interrupción de muchos servicios esenciales que presta o financia la Agencia", dice el plan de acción para el 2012 aprobado la semana pasada en su consejo de administración. Esa interrupción podría incidir "de forma especial en el saneamiento de las aguas residuales" y crear una eventual situación que comportaría graves afecciones en los ríos y abastecimientos, "poniendo en riesgo la salud de la población", admite el documento, al que ha tenido acceso este diario. Por ello, para ahuyentar este peligro, es clave refinanciar y reestructurar la deuda con los bancos y renegociar la deuda con proveedores y administraciones locales.
Pese a los esfuerzos ya realizados, la crisis de los mercados financieros "no ha permitido refinanciar y reestructurar la deuda con los bancos y renegociar la deuda con proveedores y administraciones locales.
Pese a los esfuerzos ya realizados, la crisis de los mercados financieros "no ha permitido refinanciar el elevado endeudamiento que vence este año (211 millones de euros), lo que ha llevado a la Agencia de l'Aigua a una situación financiera límite". La gran paradoja es que una administración tan importante como ésta (que ha hecho frente a las exigencias europeas e calidad de agua, a grandes obras de abastecimiento y emergencias por sequias) tiene unos pies de barro con una financiación basada en el canon de pagar los usuarios.
Por ello, la Agencia ha preparado para el 2012 unos presupuestos cuyos objetivos son simplemente lograr "el nivel mínimo de servicio legalmente exigible", evitar el progresivo incremento de la deuda y procurar que no se interrumpan los sistemas de sancionamiento para prevenir las consecuencias que podría tener esa medida en la contaminación, el riesgo para los abastecimientos urbanos y sus repercusiones jurídicas y políticas.
